top of page

Dedicatorias


Como sucediera con la sinopsis de la novela, escribir una dedicatoria es para mí una tarea complicada. Ser capaz de concentrar en solo unas líneas todo lo que se quiere expresar, me resulta sumamente difícil y complejo. Y si además tratas de personalizarlas, como es el caso, la meta se vuelve casi sublime e inalcanzable.


No quiero perder de vista la alegría que me acompaña desde hace unos días cuando sostengo entre mis manos un ejemplar de La memoria olvidada, o como suelo decir, desde que tengo la fortuna de acariciar mi sueño convertido en papel. Durante estos últimos días he podido acercarme a los primeros lectores que, aunque conocidos y familiares en su inmensa mayoría, imponen un respeto y una aprensión de calado. Aún siento vértigo, como escribía la semana pasada en la última entrada del blog, por las opiniones de quienes se atrevan a adentrarse en las páginas del libro, y me angustia no haber sido capaz de enganchar al lector hasta el final de la historia. Eso lo sabré más adelante cuando empiece a recibir las reseñas de los valientes que apuesten por retroceder en el tiempo y trasladarse a la comarca de la Axarquía a finales de los años 40. De aquella época oscura y trágica de la historia de España, deberíamos aprender para no repetir injusticias y calamidades que tanto daño hicieron entonces.


Ahora ando pensando y redactando el repertorio de dedicatorias para enfrentarme a mi bautizo como escritora novel del próximo sábado. El 30 de abril, a las 12:00 de la mañana, estaré firmando ejemplares de La memoria olvidada en la Feria del Libro de Málaga. Será cuando me enfrente cara a cara con el gran público, intercambiaré opiniones y pareceres sobre la sinopsis, los personajes, o cualquier otra cuestión que ellos estimen a bien compartir conmigo. Y en ese momento, si alguien se acerca a la caseta donde estaré, feliz como una niña con zapatos nuevos, trataré de mantener la calma y aparentar entereza, porque hace solo unos meses, todo lo que estoy viviendo me hubiese parecido producto de la más bella ensoñación. Por eso, y por otras muchas cosas que no vienen al caso, nunca hay que dejar de creer, trabajar duro dejándote la piel por perseguir tus sueños, y no desfallecer hasta alcanzarlos. Quien me conoce sabe que hay una frase que me acompaña desde hace muchos años, y se ha convertido en parte de mi filosofía de vida: Ten cuidado con lo que sueñas porque, a veces, los sueños se hacen realidad.


Querido lector, te espero este sábado si te apetece acompañarme. Será un verdadero honor disfrutar de tu presencia en este día inolvidable que guardaré en mi memoria para siempre.


56 visualizaciones2 comentarios

Entradas relacionadas

Ver todo
bottom of page