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Viento en popa y a toda vela


Esta semana, mientras avanzaba en el nuevo manuscrito después de un parón de varios días, me tocó el turno de embarcarme a bordo de las naves marítimas del siglo XV. Galeras, galeazas, galeotes, cocas, bergantines, y un sin fin de barcos que surcaban los mares de aquellos tiempos. Uno de los personajes, por vicisitudes de la trama que no revelaré bajo ningún pretexto, se verá forzado a viajar a bordo de uno de esos barcos. Eso me llevó a estudiar con ahínco la historia de la navegación marítima, y concentrarme en el período de tiempo que me interesaba por el transcurrir de los hechos de la novela. ¿Cuáles eran los tipos de embarcación con las que comerciaban habitualmente los mercaderes? ¿Navegaban a vela o a remo? ¿Qué velocidad solían alcanzar? ¿Cuántas jornadas de navegación echarían en recorrerdiversas rutasteniendo en cuenta las inclemencias del tiempo?


A todos estos interrogantes había que darles respuesta. De modo que me puse manos a la obra. Internet es una fuente de información maravillosa para cualquiera. Para un escritor, además, le simplifica la vida. Si bien es verdad que hay que saber encontrar documentos fiables de gente versada en la materia concreta, eso no resta el estudio profundo en el que has de sumergirte. Después de varias horas entretenida entre esloras, mangas, cubiertas y mástiles, elegí la coca como la embarcación que mejor se adaptaba al contexto histórico en el que transcurre esa parte de la novela. Por si no lo sabes, la coca era una nave medieval de alto bordo, corta eslora y amplia manga, con una o varias cubiertas, provistas, además, de castillos de proa y popa, pudiendo ser utilizada para el transporte de mercancías (como era el caso) o como buque de guerra. Como curiosidad te diré que era habitual su uso para el transporte de caballos.


Y después de estudiar, tuve claro varias cosas que me servirían para darle credibilidad a la historia. El trayecto que deseo narrar en línea recta son unos 313 kilómetros, y bordeando la costa, método tradicional de navegación en aquella época, unos 387 kilómetros de manera aproximada. Al elegir la coca como medio de transporte, su velocidad media máxima podría haber sido de unos 6 nudos, algo menos de 11 kilómetros por hora. Entonces, atendiendo a esos datos, la duración del viaje en línea recta podría haber alcanzado unas 29 horas y media, esto es, un día y cinco horas más o menos. Pero como lo habitual era bordear la costa, el trayecto alcanzaría las 36 horas, día y medio de travesía. Todo esto con tiempo favorable, porque si le añadía una tormenta, por ejemplo, el viaje podía demorarse un poco más.


Con esos datos, todo lo que debía suceder durante ese trayecto, tendría que concentrarlo en dos jornadas, quizá tres, si le añadía alguna inclemencia indeseada de la climatología, como he referido, que ralentizase el navegar de la embarcación por el Mediterráneo. Como a estas alturas sabrás, en la novela histórica cualquier detalle, por mínimo que sea, requiere horas de tiempo y dedicaciónpara que el manuscrito sea creíble. Eso, que en apariencia podría pasar desapercibido para casi cualquier lector, a ojos de una persona entendida, podríahacer tambalear los pilares de la verosimilitud en los que se sustenta la novela y, como consecuencia, zarandear la calidad del manuscrito. Por eso, el trabajo previo de documentación e investigación del escritor es tan importante. Esa labor es una de las cosas que más me hacen disfrutar, aunque sacrifique el hecho de escribir con más continuidad y ralentice mi trabajo.


Espero haber acertado con la elección de la coca como embarcación, porque no sería la primera vez que, estudiando para otro aspecto, descubro con pavor que algún dato era erróneo y he tenido que retroceder para reajustar todo el manuscrito.











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